lunes, 08 de marzo de 2010

El texto es un material reflexivo elaborado en torno al potencial cultural, en tanto se exploraran sus definiciones y su implicación en la construcción de un mundo plural y de inclusión, con especial atención al caso venezolano.

Cultura

La cultura, en su definición operativa para la realización de políticas públicas y planes de trabajo destinados a la transformación de realidades existentes, se puede entender como una particularización del concepto general de la Cultura. En sí la cultura es toda expresión humana, tangible o intangible, que constituye un complejo entramado de elementos (Acosta, 1985; Kottak, 1994).

En un aspecto más concreto de la cultura, se entiende por la misma las manifestaciones del ideario humano que constituye basamento de una identidad, en tanto que el conjunto de imágenes, símbolos y representaciones que permiten referenciar a las personas para su definición y ubicación en el mundo dependen de las indicaciones que presenta su grupo de referencia y/o pertenencia.

Si cada grupo humano desarrolla su propia cultura con su devenir histórico, las sociedades actuales, con el contacto y movilidad geográfica, suma a la ubicuidad de los medio e comunicación y as tecnologías de las telecomunicaciones e información, llevan al establecimiento de realidades plurales en donde los conceptos de multiculturalidad, interculturalidad y otros cobran nueva dimensión.

Interculturalidad, Multiculturalismo y Cohesión Nacional

El planteamiento de una cultura única en una nación contemporánea pasa, directa o indirectamente, por la negación de existencia de diferentes culturas en su seno, persiguiendo la identidad nacional como la identificación de los ciudadanos con los valores culturales establecidos desde los centros de poder. Por el contrario, la noción de interculturalidad es que hay que ir más allá de la simple identificación y protección de una cultura de manera aislada o aislacionista, ya que no esto suficiente para lograr una auténtica cohesión social en un país dado (PNUD, 2004; PNUD, 2006).

La interculturalidad llama a la interacción entre culturas, el intercambio y la comunicación donde el individuo reconoce y acepta la reciprocidad de la cultura del otro coexistiendo y aprendiendo de sus diferencias para enriquecer sus patrimonios culturales.

Lo dicho se refuerza al considerar que los principios de interculturalidad exponen la noción según la cual es necesario crear espacios para que las culturas, además de coexistir, también puedan interactuar y conocerse entre sí en el seno de una sociedad. En esencia, el enfoque intercultural promulga el punto de vista de que la diversidad cultural no constituye una amenaza, sino que enriquece la estructura social de una sociedad.

La interculturalidad no descarta el concepto de multiculturalidad, siendo que éste último sigue siendo un principio rector importante y válido para la elaboración de las políticas culturales en respeto a la diversidad, sino que más bien lo complementa en tanto que plantea que para el logro de la cohesión social de una nación las diferentes culturas no sólo deben coexistir sino también compartir, más que desarrollarse en líneas separadas han de entrelazarse para crecer juntas (Kottak, 1994; PNUD, 2006).

Estas nociones de interculturalidad y multiculturalidad son la inspiración para el desarrollo de algunas líneas de acción en políticas culturales y políticas públicas en general, tales como (UNESCO, 2005; UNESCO, 2006):

· Colaborar en la defensa de las identidades tradicionales, del papel de la mujer y de la familia, a las estructuras sociales y a los marcos culturales de las sociedades modernas;

· Ayudar a resolver los conflictos culturales por desfase entre lo tradicional y lo contemporáneo, enfrentando el anacronismo por una comunicación activa entre las comunidades e instituciones;

· Prevenir la deserción escolar facilitando oportunidades e instrumentos que permitan desarrollar el potencial cultural y físico;

· Incrementar oportunidades de empleos para jóvenes artistas y cultores populares, creando nuevos modelos de educación artística y mejorando las relaciones entre la escuela y otras instituciones para prevenir la pérdida de talentos y de su potencial.

En algunas concepciones asimilacionistas (donde se impone a las minorías culturales los valores de la cultura dominante) todo lo dicho se consideraría negativo para el logro de la unidad, pero la cohesión nacional no requiere que se imponga una identidad única ni que se renuncie a la diversidad (PNUD, 2006). Las estrategias de distintos países alrededor del mundo que han tenido éxito en la construcción de “naciones-estado” han dado cabida positivamente a la diversidad con políticas de reconocimiento cultural.

Este tipo de políticas de integración, que no niegan a los ciudadanos el derecho a ser culturalmente diferentes, son sensibles ante demandas de distintos grupos e incentiva la construcción de una percepción de unidad y diversidad en el cual las personas puedan encontrar el espacio institucional y político para identificarse tanto con su país como con sus propias identidades culturales, para generar confianza en las instituciones comunes, pudiendo entonces participar y respaldar los procesos democráticos.

Industria Cultural, Consumo Cultural y su Potencial

La cultura como complejo de elementos puede ser evaluada como un producto de la actividad humana (a la vez que sirve de guía a la misma), en tal caso se habla de una industria cultural como aquella enfocada en la creación de artículos, productos o bienes que son una manifestación directa de la cultura de referencia o de pertenencia. Si se produce un bien el mismo, en consecuencia, ha de ser consumido, de manera tal que se tiene un consumo de bienes culturales, tanto real y efectivo como potencial (Achurar, 1999; Moneta, 1999ª; Guzmán, 2006).

La producción y el consumo de bienes culturales (artes plásticas, música u otros) es tomada como real en tanto que se refiera a lo existente dentro de una realidad concreta, mientras que lo potencial viene dado por las posibilidades detectables y realizables en un lapso de tiempo dado. Si bien se encuentran muy relacionadas basta con señala que el potencial es un conjunto de posibilidades a explorar y explotar en una industria cultural (Moneta, 1999a; UNESCO, 2005)

Es una paradoja a señalar que en algunos casos áreas y países que presentan gran riqueza cultural y de tradiciones, mantengan a sus cultores en una situación social de pobreza y abandono de apoyo directo o indirecto por políticas de incentivo que lleven a la máxima expresión del potencial. Una de las causas a señalar de este problema radica en la aculturación de modelos de dominación cultural, así como al menosprecio de lo propio, con lo que se lega a una perdida de la identidad cultural y un estado de disociación con la realidad.

La recuperación de la identidad de los pueblos parte del rescate de su potencia y del avivamiento del mismo para guiar el movimiento cultural hacia actividades que preserven y promuevan el patrimonio existente y al mismo tiempo generen crecimiento de la industria cultural, contribuyendo al rescate de la identidad y al desarrollo del país (García, 1999; UNESCO, 2005; Guzmán, 2006)

Es un punto a señalar que el consumo cultural forma parte de la identidad nacional construida por diversos sectores, sirviendo además como fuente de empleo en las economías, revalorización de los patrimonios culturales y aporte a la producción nacional en general, de allí que la discusión y búsqueda del logro de un reordenamiento general destinado al logro de las mejores expresiones del potencial cobra vital importancia.

Acerca de la Riqueza y Potencial Cultural de Venezuela

La República Bolivariana de Venezuela presenta una amplia gama de manifestaciones culturales que definen a su gentilicio y caracterizan la ida nacional, desde lo gastronómico en donde reina la arepa en sus diferentes variantes, hasta el arte académico donde han triunfado directores de orquesta y artistas plásticos de talla mundial. Esto sin dejar de lado la producción de bienes culturales audiovisuales como películas, novelas otros (Mato, 1999)

Tal como se ha dicho con anterioridad, la cultura es toda manifestación o creación humana, en el caso de las culturas populares y las culturas académicas una y otra se entrelazan. Teniendo una gran diversidad cultural, resulta contradictorio que la cantidad de recursos que se le dediquen a éste rubro sea baja. Es cierto, que existen museos y otras instituciones donde se conservan objetos y bienes culturales de Venezuela. Sin embargo, se observa en una influencia extranjera que puede considerarse exagerada, por lo que el carácter tradicional se desvanece o debilita. También se tiene que ver que el acervo cultural popular aun en la actualidad puede chocar con posiciones academicistas, que llevan a despreciar o desvalorizar las creaciones fuera de la cultura de la elite (Acosta, 1985; Mato, 1999).

La vergüenza etnica o desprecio de los valores culturales propios a favor de una cultura extranjera en una forma de dominación o colonización que tiene vieja data, se nutre del desprecio por las diferencias y por la asimilación de las culturas hacia una homogenización empobrecedora y castrante. Lamentablemente tal actitud no sólo se halla en grupúsculos de la elite económica sino también en algunos académicos e intelectuales.

Estas posiciones contradicen los principios de interculturalidad y multiculturalidad que sustentan la creación de una nueva nación plural e integral, dejando de lado las exclusiones n pos de un crecimiento en conjunto de todos los actores de la patria. Caemos con esto en la discusión de que para lograr una verdadera nación se debe partir de que ha de conocerse lo que somos como venezolanos para lograr poder conocer a los otros entes del acontecer mundial.

El logro de espacios políticos, económicos y sociales para la conservación, cultivo y preservación de los valores culturales tradicionales debe complementarse con la apertura a las nuevas manifestaciones de la industria cultural, sea en medios impresos como nuevos libros a ser apoyados por programas de incentivo a las letras nacionales, sea en medios electrónicos en los que el auge de los sistemas interconectados abre un nuevo mundo para el conocimiento y el contacto a escala internacional.

Es una de las necesidades del Estado venezolano el motivar al sector cultural, ya sus demanda de grandes cantidades de recursos lo claman y solo mediante una colaboración bien dirigida se podrá desarrollar todo el potencial cultural que Venezuela posee, sean en las artes plásticas, manifestaciones tradicionales, letras, el deporte, telenovelas o cualquier otra actividad cultural.

Todo esto recordando que la cultura permite enriquecer el intelecto de las personas y además, utilizada de una forma adecuada, es una forma de educar, formar, transmitir conocimientos y valores a los ciudadanos.

Fuentes

Achurar, Hugo. (1999) La Incomprensible Invisibilidad de Ser Económico o Acerca de la Cultura, Valor y Trabajo en América Latina. En: García C., Nestor y Moneta, Carlos J (Coor.) (1999) Las Industrias Culturales en la Integración Latinoamericana. México, UNESCO-Grijalbo.

Acosta Saignes, Miguel. (1985) La Cerámica de la Luna y Otros Estudios Folklóricos. Caracas, Monte Avila.

Guzmán, Nelson. (2006) Política y Quiebre de la Cultura Moderna. En: Guzmán, Nelson. (2006) Imaginarios, Poder y Socialismo. Caracas, Primeras Ideas.

Kottak, Conrad Ph. (1994) Antropología. (6ª edición). Madrid, McGraw-Hill/Interamericana de España.

Mato, Daniel. (1999) Telenovelas: transnacionalización de la industria y transformación del género. En: García C., Nestor y Moneta, Carlos J (Coor.) (1999) Las Industrias Culturales en la Integración Latinoamericana. México, UNESCO-Grijalbo.

Moneta, Carlos J. (1999a) Presentación. En: García C., Nestor y Moneta, Carlos J (Coor.) (1999) Las Industrias Culturales en la Integración Latinoamericana. México, UNESCO-Grijalbo.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD (2006) El nuevo federalismo: la clave para la construcción de estados multiculturales estables es la diversidad, asevera el Informe del PNUD. Disponible en: http://www.undp.org

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD (2004) La libertad cultural en el mundo diverso de hoy. En: PNUD (2004) Informe sobre Desarrollo Humano 2004, Disponible en: http://hdr.undp.org/reports/global/2004/espanol/

UNESCO - Habana. (2005) Refuerzo de los Vínculos Entre Cultura y Desarrollo. Disponible en: http://www.unesco.org.cu/informacion/prgculturaRefuerzo.htm

UNESCO. (2006) Cultura y UNESCO. Disponible en: www.unesco.org/culture/pluralism/neighbourhood/html_eng/index_en.shtml


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Publicado por pedrobrito @ 13:52
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